jueves, 21 de agosto de 2008

Aquí, pero con la cabeza allí...

"Pensamos que nuestro sufrimiento es personal. Estamos cerrados al sufrimiento de la humanidad." KRISHNAMURTI

Tan sólo hace unos días que hemos vuelto de la Índia y cada vez tengo más clara esta frase.... no somos capaces de pensar que en este mundo, no hace falta ir muy lejos, el sufrimiento se palpa en cualquier esquina, pero nosotros estamos tan absortos en nuestras vidas que no nos queremos dar cuenta de ese sufrimiento de la humanidad... Esa humanidad que pide a gritos un poco de entendimiento y de ayuda pero que no sabemos como hacerlo...

El gran MUHAMMAD YUNUS, Premio Nobel de la Paz 2006 dijo un día:

"La pobreza no debe tener cabida en una sociedad civilizada. El lugar que le corresponde son los museos. Y allí es donde acabará. Cuando los escolares visiten con sus escuelas los museos de la pobreza, se horrorizarán al contemplar el sufrimiento y la humillación que padecían los seres humanos. Culparán a sus antepasados de haber tolerado aquella situación inhumana y de haber permitido que se prolongase en un sector tan amplio de la población hasta el primer tramo del siglo XXI."

¡Que razón tiene este hombre... la pobreza debería estar destinada a acabar dentro de los museos y dejar de exsistir, aunque sea una lacra para nuestra sociedad, debería quedar en nuestra historia como un monumento negro del que ya poco se oye!

Ha llegado el momento de reflexiones, algunas imagenes que aparecen en mi cabeza son muy duras, otras menos, pero no logro dejar que se vayan de mi mente, tampoco quiero que lo hagan. Intento buscar soluciones, pero no las encuentro, ¿POR QUÉ SOMOS CAPACES DE DESTRUIRNOS? ¿POR QUÉ NO DEJAMOS QUE NADIE NOS AYUDE? Somos animales individuales, no colectivos, ¿porqué no nos ayudamos mutuamente? Así sería todo más fácil...

Y para acabar me gustaría incluir un trocito del libro de Jaume Sanllorente que creo refleja todo eso que vivimos, esa impotencia que te regala la Índia:

"Todas me señalaban la pierna de la mujer, que estaba tapada por un bonito sari morado. No lo pensé dos veces. Me agaché y descubrí la pierna, apartando la ropa tan respetuosamente como pude.
(...) Aquello desprendía un hedor insoportable y realmente era muy desagradable verlo (...) Las mujeres se llevaban sus saris a la altura de la nariz y no podían reprimir la expresión de asco. Me pregunté si yo también estaba poniendo la misma cara y me esforcé por sonreírle y mirarla con amor (...)
Los niños jugaban con una rata muerta y uno de ellos estaba reclinado, defecando allí mismo, mientras se llevaba a la boca algunos desechos del suelo.
Se apoderó de mí una presión muy fuerte en el pecho que subió hasta ahogar mi garganta y se convirtió en un hilo de voz que articulaba palabras sin pensar.
Me sentía insultado, ofendido, engañado por un mundo que me había hecho creer que todo eran paseos en moto y españolas sonrientes. Si todo sucedía en el mismo escenario, ¿por qué hasta entonces nadie me había partado el telón? ¿Cuál debía ser mi actitud estando allí? ¿Unirme a las sonrisas inocentes e ignorantes de aquellos niños o al llanto desesperado de sus madres? (...)"

¡¡Os invito a reflexionar y recomiendo el libro de Jaume, SONRISAS DE BOMBAY, Ed. Plataforma, os sobrecogerá, sin ninguna duda!!

Por hoy ya hay bastante, que me he puesto muy sensiblona....

Besitos,

*Ana*


P.D: Me acaban de pasar de Sonrisas, la foto que nos hicimos en lo slums, todos los que visitamos los balwadis!!!

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